Me duele. Me duele tenerte tan
cerca y saber que nunca vamos a estar juntos. Pero más me duele que tú no
correspondas a mis sentimientos. Te amo. Y en serio me encantaría decírtelo
frente a frente. Pero sé que jamás podré porque me da miedo. Y es ese maldito
miedo el que me impide demostrarte lo mucho que me importas y lo mucho que
haría por estar a tu lado. Es ese estúpido miedo que hace que, mientras otras
chicas te coquetean, yo ni siquiera pueda decirte “Hola”.
Quisiera que por un segundo mi
timidez desapareciera con todos mis miedos. Me gustaría que por un solo segundo
todo dejara de existir, excepto tú y yo. Para decirte TODO lo que siento. TODO
lo que me pasa cuando te veo. Si eso pasara, te diría que haces que mis manos
suden, haces acelerar mi corazón, haces que me ponga nerviosa con sólo una
mirada, y haces que mis rodillas tiemblen de la emoción hasta casi perder el
equilibrio.
Te diría las razones que tengo
para amarte tanto. Te amo porque con tu mirada haces estremecer mi alma entera.
Te amo porque cuando me abrazas haces que en mí florezcan nuevos sentimientos
hacia a ti. Te amo porque cuando le pedí a Dios que mandara a alguien que
cambiara mi vida, apareciste en mi camino. Te amo porque me haces ser mejor
persona. Te amo porque haces que toda mi atención se desvíe hacia ti. Te amo
porque haces de cada día especial y diferente. Te amo porque me inspiras. Te
amo porque eres mucho más de lo que siempre he anhelado. Te amo, simplemente te
amo.
Cuanto me encantaría decirte
todo esto. Pero el miedo no me deja. El miedo hace que no sea capaz de
mencionar ni una sola sílaba. El miedo hace que me paralice frente a ti. El
miedo hace que me guarde todo lo que siento para mí misma. El miedo. Y la
timidez. Soy muy tímida y miedosa. Y no puedo evitarlo. Es sencillo, NO PUEDO.
Es lo que me digo cada vez que te veo y, nuevamente, pierdo la oportunidad de
decirte todo esto. De decirte que no paro de pensar en ti ni un solo segundo de
mi vida. Podría decirte, como en una de mis canciones favoritas: “Pienso en ti
cada mañana cuando abro los ojos. Pienso en ti cada noche cuando apago la luz.
Pienso en ti cada momento, cada día de mi vida. Tú estás siempre en mi mente”.
Pero simplemente, me da miedo.
Dedicado
a: A.A